La responsabilidad social corporativa es uno de los modelos imprescindibles a seguir por una empresa en la actualidad, dado que se basa en la práctica de determinadas actividades cuyo fin último es la consecución de mejoras a nivel social y medioambiental, algo sumamente importante en la actualidad.

Y para llevar a cabo de manera satisfactoria estas acciones es imprescindible contar con un plan de responsabilidad social corporativa en el que se establecen tanto los objetivos como la estrategia a seguir para conseguirlos.

¿Quieres conocer los pasos imprescindibles para crear este plan de manera correcta? A continuación, todos los detalles para hacerlo.

 

6 pasos para elaborar un plan de RSC

  • Análisis de la situación empresarial: el primer paso para elaborar un plan de responsabilidad social corporativa, como en cualquier otra acción llevada a cabo por una empresa u organización, es analizar la situación actual de dicha compañía. Para ello, se recomienda llevar a cabo un análisis DAFO, con el fin de establecer cuáles son las debilidades, amenazas, fortalezas y, por supuesto, las oportunidades de la compañía. Además, se aconseja llevar a cabo un estudio de la competencia y de las acciones de responsabilidad social corporativa que estas otras empresas realizan.

  • Redacción de un código ético: una vez se conocen las opciones disponibles, es momento de comenzar a establecer cuáles son las acciones que se pueden llevar a cabo y nada mejor para hacerlo que establecer un código de conducta, el cual definirá la filosofía corporativa de la organización. Para conseguir una empresa responsable en esta línea, la filosofía y los valores deben estar ligados directamente con una repercusión positiva a nivel social y medioambiental.

  • Definir los objetivos: en base a esta nueva política corporativa llega el momento de establecer nuevos objetivos que se desean conseguir con este plan de responsabilidad social corporativa. Al igual que ocurre con otras estrategias de comunicación de la empresa, estos objetivos deben seguir la normativa SMART, es decir, estas metas deben ser específicas, medibles, asequibles, relevantes y temporales. Será clave establecer correctamente estos objetivos ya que en base a ellos se analizarán, posteriormente, los resultados de las acciones.

  • Implementar el plan de acción: teniendo en cuenta los objetivos previamente definidos, toca establecer las acciones concretas a llevar a cabo, ligadas directamente a estas metas, dado que el fin último de estas actividades de responsabilidad social corporativa será la consecución de los objetivos. La dirección en la que se dirige el plan de acción depende de los valores de la empresa, ya que se pueden destinar las actividades a conseguir mejoras medioambientales o bien estar destinadas a una serie de resultados sociales.

  • Seleccionar los KPI’s: ya tenemos los objetivos y las acciones concretas a seguir, por lo que llega el momento de establecer cuáles van a ser los indicadores utilizados para medir los resultados de la estrategia de responsabilidad social corporativa. Algunos ejemplos de estos indicadores pueden ser encuestas de satisfacción, focus groups, buzón de quejas o similares.

  • Realizar una memoria de sostenibilidad: una vez hecho todo esto, es momento de pasar a la comunicación, tanto interna como externa, del plan de acción de responsabilidad social corporativa, con el fin de dar a conocer cuáles son las acciones llevadas a cabo y el resultado obtenido a través de las mismas. Además, también es necesario, en este punto, elaborar una memoria de sostenibilidad, donde se reflejará el resultado, previamente comentado, conseguido mediante las acciones concretas en base a los objetivos sociales, medioambientales y económicos. Esta memoria es una herramienta para tener presente la situación de la empresa tras un plan de responsabilidad social corporativa, además sirve como documento para mostrar a los stakeholders todo lo que se está llevando a cabo en este ámbito.

    Pero, ¿por qué es tan importante establecer este plan de responsabilidad social corporativa? Debido a una serie de objetivos que aporta a cualquier compañía, entre los que destacan la mejora del clima laboral, la atracción de nuevos talentos, la fidelización de clientes y. por supuesto, los resultados medioambientales y sociales directos.


    Estos son solo algunos consejos para elaborar un plan de responsabilidad social corporativa, aunque es posible que otras compañías hayan logrado alcanzar resultados positivos siguiendo otras pautas.