El branding es uno de los procesos más importantes a llevar a cabo en el momento en el que se arranca un negocio. Se basa, no solo en buscar un nombre de marca y un logotipo, sino también en definir todo aquello que engloba la identidad de la compañía, como los valores o el posicionamiento. Todo ello va ligado directamente con los objetivos de la compañía.

Por ello, cuando hay un cambio notorio en dichos objetivos, cuando se busca ampliar el mercado o bien cuando se quiere dar un nuevo enfoque a los productos o servicios que se ofrecen, lo más común es que se precise también de un cambio estructural en el branding, asociando la marca a los nuevos parámetros. A esto es a lo que se le conoce como rebranding.

El cambio puede implicar tan solo una pequeña modificación en el logo, una transformación en el nombre o ir mucho más allá y que se convierta en un cambio total. Esto depende de las necesidades de la marca, así como de su público objetivo, el cual debe ser analizado teniendo en cuenta sus preferencias y lo que buscan en la compañía.

De este modo, tal como veremos a continuación, se pueden diferenciar dos tipos de rebranding.

 

¿Qué tipos de Rebranding existen?

  • Rebranding total: tal como se comentaba anteriormente, el rebranding total se basa en una reestructuración completa de la marca, realizando no solo cambios visibles como pueden ser el nombre o el logotipo, sino también cambios estructurales en cuanto a objetivos, valores, etc., buscando así mejorar la reputación y el posicionamiento de marca.

Un gran ejemplo de rebranding total es el siguiente:

    • Burger King: a principios del año 2021, la cadena de comida rápida Burger King llevó a cabo un cambio en su identidad visual con el fin de adaptarse a algunas transformaciones tanto internas como externas, como la necesidad de sostenibilidad, la mejora de calidad de los alimentos o el proceso de digitalización que estaban viviendo, precisando una adaptación de sus valores y de su imagen de marca. Para ello, realizaron los siguientes cambios: modificación del logotipo, cambio de colores corporativos, nueva tipografía, cambio en el packaging, innovación en el modo de mostrarse a través de las redes sociales.
  • Rebranding parcial: como ya os podréis imaginar, el rebranding parcial se basa en la transformación de alguno de los elementos corporativos de una compañía para adaptarse a las nuevas tendencias o a un nuevo público. Suele ser muy común un rediseño del logotipo, aunque el rebranding también se puede referir a cambios en el naming, en los colores corporativos o en otros elementos que definen la marca.

Son muchos los ejemplos que podemos encontrar de rebranding parcial, algunos de los más notorios son:

    • Apple: la icónica compañía tecnológica ha vivido varios cambios en su identidad visual a lo largo de sus más de 40 años de historia. En un primer momento, la empresa, que por aquel entonces se conocía como Apple Computer Co., contaba con un logotipo en blanco y negro, en el que se podía ver una representación de Isaac Newton debajo del manzano, todo ello acompañado por el nombre de la marca insertado en unos banderines. Tan solo un año después, se llevó a cabo el gran cambio, fijando como imagen de marca la mítica manzana mordida en el lado derecho, por aquel entonces coloreada con un arcoiris de seis tonalidades. En ese momento, también se realizó un cambio en el naming, pasando a denominarse simplemente Apple. Los siguientes cambios que ha vivido la marca han sido más sutiles, puesto que solo han significado un cambio en el color del logotipo, hasta llegar a establecerse, tal y como lo conocemos hoy en día, en un elegante y sobrio tono plateado.

    • Correos: otro ejemplo de cambio de logotipo es el llevado a cabo por la empresa estatal postal. Ha habido dos grandes cambios en el mismo, ambos muy sencillos, pero que han ayudado a la compañía a adaptarse a las nuevas tendencias. La última transformación se llevó a cabo en el año 2019, cuando se eliminaron los círculos de la corona, dejando simplemente la línea horizontal. Este cambio hacia un logo más minimalista está directamente ligado con la digitalización que se está viviendo en los últimos años y que ha empujado a muchas compañías a unirse al nuevo mercado online.

Podemos concluir que el rebranding puede ayudar a una compañía a adaptarse a los cambios, tanto internos como externos, aunque es necesario estudiar cada caso concreto para poder determinar si esto se consigue.